Los empleados más creativos utilizan menos tecnología

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  • Los espacios de trabajo deben fomentar la movilidad para que la gente conecte con sus compañeros más allá del correo electrónico y el teléfono móvil y mejore su productividad.

De Javier Cortés, El País Retina

Habrá una tendencia a la desconexión, porque vivimos en un continuo shock informativo y todavía estamos aprendiendo cómo actuar con esta información. Tenemos que obligarnos a quitar el teléfono de en medio cuando no lo necesitamos. El siguiente paso está en sentarse a la mesa, mirarnos a los ojos, hablar, argumentar y sentir sin tecnología de por medio, porque ahí es dónde reside la creatividad”. Martijn Roordink es cofundador y director global de Spaces, una empresa que ofrece entornos creativos de trabajo, y tiene una visión muy clara sobre el papel que debe jugar la tecnología en la oficina del futuro. Aboga por aprovechar sus avances para disfrutar de flexibilidad laboral y ser más eficientes, pero considera necesario evitar un uso excesivo que nos aparte de un propósito mayor, todo un reto para los trabajadores.

“El sentimiento de comunidad fomenta la colaboración, que produce nueva energía, nuevas ideas y, en última instancia, da un sentido de significado a lo que haces”, asegura Eugen Miropolski, director general de WeWork en Europa, Israel y Australia. “Tenemos que reunirnos en bares y cafeterías más que en oficinas para recuperar la conexión real que hemos perdido a través del uso de tantos dispositivos digitales”

Los seres humanos somos quienes somos en un contexto y nada de lo que hacemos puede explicarse sin tener esto en cuenta. Somos en un momento determinado de la historia, somos la gente de la que nos rodeamos y, por supuesto, somos en un entorno concreto. Cada una de las variables que conforman nuestro contexto afectan a nuestra manera de actuar e influyen en las decisiones que tomamos.

Por este motivo, el lugar en el que desempeñamos nuestro trabajo es esencial para entender la forma en que lo hacemos. “Las oficinas son muy importantes para las compañías, porque les permiten crear un ecosistema que representa una filosofía propia”, expone Roordink. “Pueden disponer de un espacio único que manda un mensaje específico a los empleados”.

El relato que cuenta cada espacio de trabajo es diferente, pero con las posibilidades de flexibilidad laboral que concede un mundo interconectado, muchas empresas se siguen caracterizando por su hieratismo. “La creatividad es uno de los atributos que más valoran las compañías, pero las oficinas tradicionales tienen una distribución que lleva a que siempre trabajes de la misma manera”, explica Teo Manzano, director de innovación en SteelCase, una empresa que tiene como objetivo mejorar el entorno laboral.

El ejecutivo coincide en la importancia de profundizar en los vínculos emocionales en el trabajo, pero incide en la necesidad de integrar la tecnología. “También podemos compartir el conocimiento en tiempo real gracias a pizarras digitales, pantallas o proyectores, los dispositivos electrónicos tampoco deben convertirse en nuestros enemigos”, resalta.

  • Hacia el espacio abierto

Un habitáculo reducido no parece incitar a trabajar de formas diferentes y creativas. La tendencia, sin embargo, está cambiando. Cada vez más compañías apuestan por los espacios abiertos, que favorecen la conexión entre las personas y fomentan la compartición de ideas. Al fomentar la interacción, las áreas sociales reducen los procesos habituales en las grandes empresas tradicionales, que responden a un entramado departamental en el que el trabajo se estanca en la bandeja de entrada de un compañero que se sienta en la dependencia contigua a la tuya.

El lado malo que tienen las oficinas de este tipo reside también en su componente social, ya que favorecen las interrupciones. La distracción implica que perdamos la concentración en lo que estamos haciendo, lo que hace mella en nuestra productividad. “Si dispones de un espacio en el que puedes elegir dónde trabajar en cada momento, vas a ser más eficiente”, aclara Manzano.

Imagina que en tu empresa puedes contar con un lugar aislado para idear un proyecto, otro rodeado de gente para desarrollarlo y un tercero que te sirva para compartir los avances con tu equipo. “El espacio te ayuda si ubicas en él el tipo de tarea que quieres realizar, incluso si quieres desconectar y buscas inspiración. Si el entorno es capaz de dar respuesta a las necesidades que tengas en cada momento concreto, contribuirá a que la innovación surja de manera más fluída”, concluye el directivo.

La evolución de los espacios tampoco es suficiente: la cultura empresarial debe adaptarse a la vez. “Un entorno innovador con la metodología de siempre no sirve de nada”, sentencia Manzano. “Si quieres que tu empresa innove, te será muy útil trabajar en un espacio diferente, pero si la mentalidad no cambia, no sabrás hacer las cosas de un modo distinto”

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