Entrevista a Miguel Ángel Guisado, en la Opinión

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El expolítico, asesor en comunicacón verbal, da sentido a la tarima, al PowerPoint, al puntero y a la mirada. Es el paraguas rojo que frena el aguacero bronquista y chanflón

La política le sedujo solo durante cuatro años. El flechazo fue efímero. Suficiente. Ocupó el cargo de consejero de Desarrollo Económico, Industria y Comercio en el Cabildo de Tenerife. Y con él, el programa Canarias Moda Cálida migró a la Gran de enfrente. Historias de backstages que José Eugenio Sánchez Giusepe conoce con pelos y señales. Luego, desapareció del protagonismo representativo y se dedicó a labores directivas en el mundo de la empresa. Los hay, en cambio, octogenarios que se aferran al cargo, verbigracia, Juan Padrón, reelegido, sin VAR, presidente de la Federación Tinerfeña de Fútbol.

El programa fashionista aquel, hoy Tenerife Moda, lo timonea, en la actualidad, Efraín Medina con el objetivo de promocionar y fomentar la confección y la fabricación, además de ofrecer apoyos e incentivos al sector, como Roselinde , que el viernes celebró en el Hotel Mencey su décimo aniversario en compañía de lo más granado de la societyisleña. Durante estos dos lustros, su diseñadora, Ros Jiménez, ha consolidado la firma de bisutería que tanto gusta. Normal cuando se trabaja con sensibilidad y estilo, cualidades que ya quisieran tener muchas señorías de las Cortes Generales de España, afeadas por rufianes a los que los sanchistas ríen la gracia. Esperpento de supervivientes de calculadora atados de pies y manos al populismo de la verborrea.

En este corral, Borrell no merece trabazones groseros ni fuegos amigos, pero la bancada tira más que dos carretas. Es una adicción difícil de superar, así que a llorar al valle, ministro. Algo parecido le ha sucedido, aunque no es lo mismo, a Juan Cruz. El 20N regresó al redil de Twitter después de que se cortase la coleta el 30 de octubre a las doce del mediodía. Su celebrado retorno a la red social se produjo con un tuit de intenciones: “(?) Espero contribuir al sosiego necesario. Retuitearé lo que me interese. Y no admitiré burlas de otros ni de las ideas razonables de otros”. La vuelta bienhechora del premio Canarias de Comunicación al microblog ha coincidido con la publicación de Primeras personas, memoria personal del mundo cultural de las últimas décadas, y con el anhelo de que Gabriel Rufiánreflexione en silencio sobre la realidad de las palabras. Le desea silencio, aunque conociendo el percal no tardará en romperlo con algún vituperio. Lástima de bocazas que no invitan a la serenidad y afean el medioambiente, igualmente contaminado por periodistas brumosos incapaces de entender a Manuel Vicent cuando sugiere que en el momento de redactar una noticia se inviertan diez segundos para elegir o cambiar una palabra por otra más adecuada. Dilación razonable que hubiera evitado, por ejemplo, la reciente publicación en la prensa local de un titular muy desacertado: “Una transexual canaria afirma que no le queda otra que ‘salir a comer pollas’ para vivir”.

Resulta que Cindy González compareció hace unos días en comisión parlamentaria, a propuesta de Podemos, para hablar de la situación laboral que sufren en las Islas las personas que se han sometido a un cambio de sexo. Su intervención fue muy explícita, dejó poco margen a la imaginación y desencadenó que el informador de marras primase la ordinariez a la responsabilidad social inherente al ejercicio periodístico. No consideró que el testimonio discordante podía cambiarse por “prostituirse” sin variar un ápice el rigor e impacto informativo. Una vez más me sumo al criterio del catedrático Humberto Hernández, quien afirma que en el comportamiento lingüístico deben evitarse voces y expresiones malsonantes, insultos y otros vulgarismos. Gatillos fáciles en parlamentos, redacciones, platós y wasaps (erre que erre) que empozoñan antes que ejemplarizar.

Atascados en esta visión decadente y barojiana ( El árbol de la ciencia), surgen expertos, oportunos y necesarios, que enseñan a ser eficaces desde el ingenio y la pericia. Es el caso del ingeniero industrial de sonrisa perenne que, hastiado o aburrido del despacho oficial en el Palacio insular, descubrió que lo suyo eran las habilidades para alejar la mediocridad con estrategias de seducción. Ahora, el también diplomado en Alta Dirección de Empresas, reconvertido a asesor de comunicación reclamado en centros universitarios y escuelas de negocio, publica el libro Presento, luego existo, un manual de cabecera para que la presencia activa ante el público sea clave de éxito.

Miguel Ángel Guisado da sentido a la tarima, al PowerPoint, al puntero y a la mirada. Ordena y dirige con eficacia la narración escénica, ausente de sudores fríos, prepotencias negativas e inconveniencias que menoscaban la credibilidad. Son lecciones que gravitan en torno a la técnica y al saber estar que ordena correcciones, moldea malcriadeces, afina la oratoria, atempera iras y bendice la discrepancia.

Guisado es el paraguas rojo que frena el aguacero bronquista y chanflón. Es la competente maestría frente al resoplido. Es la estrella Michelin que relega a la hamburguesa Kahuna. Es el diseño que prescinde del bosquejo. Es la verdad que no miente. Es el beso del Pirata Morgan a la Princesa Prometida. Es un propósito de cambio sin salivazo.

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