El camino de la felicidad: el don del desapego de Ángel Bonet

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Siempre se ha dicho que el dinero no da la felicidad en los negocios: y no puedo estar más de acuerdo. El dinero o los beneficios de una empresa no son un fin, sino que son una consecuencia del trabajo bien hecho, del esfuerzo y sobre todo de dar al cliente lo que necesita cuando lo necesita. Las personas que solo ponen el foco en lo económico en lo material, además de estar condenadas de por vida a la codicia, dudo que sean felices y en consecuencia hagan felices a su entorno.

Hace unas semanas tuve una conversación muy cercana con un magnífico empresario que había creado una empresa maravillosa multinacional. Toda su vida como empresario la había focalizado en la más pura austeridad, disfrutando con muy poco, y obsesionado por la felicidad de su familia, empleados y clientes. Hace un año un gran fondo de inversión le compró parte de la empresa. Él accedió por dos razones: para asegurar la continuidad de la empresa (sus hijos no querían participar de ella) y sobre todo por no condenar a sus hijos a ser lo que no querían ser, empresarios como él. Pero me comentaba el problema que tenía ahora: ¿Que haría con el dinero que le habían dado? Él y su familia no lo necesitaban así que me pedía ayuda para ver como donarlo a instituciones de Impacto social como UnltdSpain.

Increíble persona e historia, eso define para mí a la perfección el desapego. Personas que son capaces de ser plenamente felices, sin dar valor a lo material o económico. Yo tengo la suerte de haber estado criado en esta cultura y de estar rodeado en la actualidad de gente así, tanto en Indra como en mi fundación UnltdSpain. Supongo que el hecho de venir de una familia muy humilde me ayudó y supongo que con el tiempo uno se rodea sólo de gente así.

Por otro lado, estamos rodeados de una gran mayoría de gente demasiado obsesionada con el dinero, el tener y el demostrar, más que por el dar. La gran mayoría de esas personas son en el fondo muy infelices, y lo peor suelen hacer infelices a quienes les rodean. He visto muchos casos de gente maravillosa corrompida y destruida por el dinero, la codicia y el éxito.

¿Qué es el éxito? Es tan solo un estado de ánimo, el cómo se ve uno mismo frente a los retos que el mismo se pone, sin importarle los demás. Y que mayor éxito hay en hacer felices a los tuyos, en ser honesto, en ayudar a los demás, en crear empresas maravillosas que además ayuden a la sociedad y al medioambiente.

Es posible que la palabra “desapego” te cause cierta sensación de frialdad e incluso de egoísmo emocional. Nada más lejos de la realidad. La palabra desapego, entendida dentro del contexto del crecimiento personal, supone un gran valor interior que todos deberíamos aprender a desarrollar.

 

Aprendamos, pues, a poner en práctica el desapego con estos sencillos pasos:

 

Eres responsable de ti mismo

Nadie va a retirar cada piedra que te encuentres en tu camino, al igual que nadie va a respirar por ti ni se va a ofrecer como voluntario para cargar tus penas o sentir tus dolores. Tú mismo eres artífice de tu propia existencia y de cada paso que das. Rodéate de gente mejor que tú y disfruta de ellas, te harán grande.

Vive el presente, acepta, asume la realidad

En esta vida, nada es eterno, nada permanece, todo fluye y retoma su camino tejiendo ese orden natural que tanto nos cuesta asumir a veces. Las personas estamos casi siempre centradas en todo aquello que ocurrió en el pasado y que, de algún modo, se convierte ahora en una dura carga que altera nuestro presente. No temas por el futuro, el 80% de los temores que tenemos, nunca ocurren. Pon foco en el presente, en el día a día.

Promueve tu libertad y permite ser libres también a los demás

No obstante, ello no impide que podamos establecer vínculos afectivos con otras personas, porque también ello forma parte de nuestro crecimiento personal. Saber amar y saber recibir amor. No obstante, el desapego implica que nunca debes hacerte responsable de la vida de los otros, al igual que los demás, no deben tampoco imponerte sus principios, sus ataduras o cadenas personales para aferrarte a ellos. Lucha por la libertad de los demás.

Asume que las pérdidas van a sucederse tarde o temprano

Aceptar que, en esta vida, nada puede contenerse eternamente. La vida, las relaciones, e incluso las cosas materiales, terminan desvaneciéndose como el humo que se escapa de una ventana abierta o el agua fresca que resbala por nuestros dedos. Focaliza tu felicidad en cosas que no requieran del dinero ni de los demás.

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