La tecnología y el impacto en la felicidad por Ángel Bonet

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elículas como Captain Fantastic o la visión diaria de, en una reunión de gente joven, todo el mundo mirando su móvil sin hablar y sin reír, le hacen a uno pensar sobre el impacto de la tecnología en la Felicidad.

A menudo nos obsesionamos tanto con el progreso tecnológico que nos olvidamos de que es simplemente un componente del progreso humano. El avance tecnológico no se correlaciona necesariamente con los aumentos en el bienestar mental en las personas.

Si bien la energía más limpia, el acceso a la educación y las mayores tasas de empleo pueden mejorar la calidad de vida, no garantizan la felicidad y la paz interior. En medio de lo que parece ser una creciente abundancia de recursos y progreso humano continuo, estamos experimentando una epidemia de salud mental, con altas tasas de ansiedad y depresión. Esto es especialmente cierto en el mundo desarrollado, donde tenemos acceso a lujos con los que nuestros antepasados ni siquiera podían soñar: toda la información del mundo contenida en un dispositivo que tenemos en la palma de nuestras manos, por ejemplo.

La tecnología, en ocasiones, puede hacernos sentir peor en lugar de mejorar: las redes sociales pueden ser una fuente de ansiedad

Pero la tecnología, en ocasiones, puede hacernos sentir peor en lugar de mejorar. Las redes sociales pueden convertirse en una herramienta de comparación y una fuente de ansiedad de estado debilitante. El mayor acceso a bienes y servicios, junto con el aumento del consumismo, puede llevar a las personas a elegir “cosas” totalmente innecesarias y superfluas, quedando atrapadas en una cinta hedonista de materialismo. Herramientas como la inteligencia artificial y los grandes datos pueden llevar a una violación de nuestra privacidad y autonomía. El mundo digital puede alejarnos de la belleza del momento presente.

Comprender la felicidad

Cómo usamos la tecnología puede afectar significativamente nuestra felicidad. En este contexto, “felicidad” se refiere a una sensación general de bienestar, gratitud y paz interior. Incluso con una definición tan simple, es un estado mental que mucha gente admitirá que les falta.

Las filosofías orientales nos han dicho durante miles de años que el problema del sufrimiento humano comienza con nuestros pensamientos y percepciones de las circunstancias en las que nos encontramos, en lugar de comenzar con las circunstancias mismas. El problema con la concepción moderna de la felicidad es que se ve como un tipo de mercancía. Existe la fantasía de que simplemente creyendo en ti y fijando metas puedes tener cualquier cosa. Pero eso simplemente no es cómo funciona la vida. Nuestros antepasados tenían una mejor visión de eso, un enfoque de no tratar de controlar las cosas que no puedes controlar, y de disminuir tus deseos y tus expectativas para lograr una armonía entre lo que deseas y lo que tienes….menos es más.

Una parte central de sentirse más feliz es volver a conectar nuestras mentes para ajustar nuestras expectativas, ejercer gratitud, escapar de las narrativas negativas y vivir en el momento presente.

Pero, ¿puede la tecnología ayudarnos a hacer eso?

El futuro de la tecnología para el bienestar

No se puede negar que la tecnología cada vez más poderosa e inmersiva se puede utilizar para mejorar o empeorar la condición humana. Los líderes de hoy no solo tendrán que enfocarse en su habilidad para usar la tecnología para resolver un problema o generar mayores ingresos; tendrán que preguntarse si sus soluciones tecnológicas son beneficiosas o perjudiciales para el bienestar humano. También deberán recordar que una tecnología más poderosa no siempre se traduce a usuarios más felices. También es crucial que las generaciones futuras estén equipadas con los valores necesarios para utilizar herramientas cada vez más poderosas de forma responsable y ética.

Una tecnología más poderosa no siempre se traduce en usuarios más felices. Las generaciones futuras tienen que tener los valores necesarios para usar estas herramientas

En el informe Education 2030, el Proyecto del Milenio prevé un mundo en el que los dispositivos inteligentes portátiles combinados con sistemas integrados para el aprendizaje permanente contribuyen a un mejor bienestar. En esta visión, “la evaluación continua de los procesos de aprendizaje individuales diseñados para evitar que las personas se vuelvan inestables y / o se enfermen mentalmente, junto con programas destinados a eliminar prejuicios y odio, podría generar un mundo más bello y amoroso”.

Existe un potencial emocionante para que la tecnología se aproveche para contribuir a la felicidad humana a una escala masiva. Sin embargo, la tecnología no debe consumir todos los aspectos de nuestras vidas, ya que una vida digna de ser vivida a menudo es el equilibrio. A veces, incluso si solo por unos momentos, lo que nos haría sentir más felices es que nos desconectamos de la tecnología para empezar.

Yo mientras tanto seguiré apagando el móvil cuando llego de trabajar a casa, pues mi familia no se merece menos que toda mi atención…

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